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LAS ELECCIONES EN ECUADOR: UN THRILLER DE VELOCIDAD, MIEDO Y ESTRATEGIA

Actualizado: 17 ago 2023


Las elecciones generales anticipadas en Ecuador, precipitadas por el golpe de "muerte cruzada" del presidente Guillermo Lasso, se parecen más a una partida de ajedrez vertiginosa que a una táctica política sensata. Lanzar a la ciudadanía a un frenético sprint electoral, donde los candidatos disponen en la práctica de menos de 90 días para hacer campaña, y oficialmente 35 días (en principio eran apenas 7 días), roza lo imprudente.


Estudios sugieren que cerca del 20% de los votantes escogen su candidato/a en la última semana de las votaciones, y un sorprendente 10% lo hacen el mismo día de las elecciones. Así, lo previsible era ver un aumento significativo en los votos de último minuto, marcados por la desinformación, la falta de reflexión y la presión del voto obligatorio, lo que supone una disminución notable del voto consciente y responsable. Pero el trágico desenlace de una de las candidaturas trastoca cualquier marco previo, y tal parece que la gran mayoría de votantes ha tomado ya una decisión sacudidos por el miedo, lo cual sigue en contra de un proceder consciente y responsable. Estas elecciones tienen un alto impacto en el destino del país, por lo que requieren un análisis detallado del panorama electoral y de los candidatos a la presidencia.


LA BATALLA DE LOS ASPIRANTES SE SIMPLIFICA

A diferencia del baile de rostros que se vio en las elecciones generales de 2021, era altamente improbable que nos encontremos con una papeleta repleta de más de diez candidatos. Esta vez, se configuró el tablero de ajedrez electoral de tal manera que los ecuatorianos deberán elegir entre Bolívar Armijos, Luisa González, Xavier Hervas, Daniel Noboa, Yaku Pérez, Otto Sonenholzner, Jan Topic y Fernando Villavicencio (reemplazado por Christian Zurita).


Este hecho es positivo, pues en un sistema multipartidista como el ecuatoriano, es crucial que las elecciones se desarrollen de manera responsable, y proporcionen a los ciudadanos un escenario claro y viable para tomar decisiones informadas y lógicas. Para los humanos, la toma de decisiones y el análisis racional se vuelven más difíciles a medida que las opciones aumentan. Por lo tanto, en un escenario multipartidista, es más sensato elegir entre tres a seis candidatos como máximo. En este sentido, el panorama actual no dista mucho del ideal.


DESENTRAÑANDO EL GUIÓN ELECTORAL ECUATORIANO: ¿QUIÉN GANARÁ EL SHOW?

En Ecuador, las elecciones llevan la marca indiscutible de un fenómeno político singular: el "correísmo", que implica la existencia de un “voto duro correísta” que oscila entre el 25% y el 30% de los votantes, y que está conformado por ciudadanos que no dudan en apoyar cualquier propuesta de Rafael Correa, sea cual sea, sin cuestionamientos y con una ferviente defensa.


Para los otros actores en este escenario político, esta constante amenaza es un obstáculo formidable, pero no imposible. Les toca competir por el restante 70% a 75% de votantes que, si los abordamos desde el fenómeno del "correísmo", podemos dividirlos en cuatro distintos segmentos: el voto duro correísta, los correístas críticos, los anticorreístas y los votantes librepensadores.


Los correístas críticos, que oscilan entre el 20 al 25%, respetan y apoyan a Correa, pero no están dispuestos a aplaudir ciegamente a cualquier sucesor. Los librepensadores, por otro lado, deciden su voto no en función de Correa, sino evaluando a cada candidato por sus méritos y promesas. A partir de aquí, empieza a delinearse un mapa electoral emocionante. Recordemos las dos formas de coronarse en la presidencia del Ecuador en una sola vuelta: conquistar más del 50% de los votos válidos, o al menos el 40% con una ventaja mayor a 10 puntos porcentuales sobre el segundo. A esto último, lo llamaremos la estrategia 40/10.

Revolución Ciudadana (listas 5) tiene claro que, sin Correa en escena, ganar más del 50% de los votos válidos se convierte en una quimera. También son conscientes de que los anticorreístas representan un importante grupo de votantes, entre un 10 a 15%, que dejaría a los librepensadores dentro de aproximadamente un 30 a 45% de los votos. Aquí es donde el correísmo ve una oportunidad: apuntan a cautivar al menos un 10 a 15% de votos entre librepensadores y correístas críticos. Esto les permitiría cumplir con la primera parte de su estrategia 40/10, es decir, alcanzar el 40% de los votos válidos. La segunda parte de esta táctica depende del ajedrez político. Se vuelve factible si no hay oponentes que destaquen con fuerza, o si hay un número suficiente de candidatos con potencial de votación considerable, para que el 60% restante de los votos válidos pueda fragmentarse de tal manera que nadie consiga reducir la diferencia a menos de 10 puntos porcentuales frente al correísmo. Por supuesto, otro escenario, que cada vez se ha vuelto más probable, es que alguno de los otros candidatos llegue a tener el impacto suficiente para competir, en primera vuelta, cara a cara con el correísmo.


El reloj, ese enemigo implacable, ha sido otro aspecto crucial de estas elecciones. El tiempo casi se ha agotado y pocos han sabido desarrollar estrategias que despierten emociones y diferencien a su candidatura de otras, pues en el teatro electoral, es el drama, no la lógica, quien suele llevarse el aplauso. Con el tiempo apremiando, lograr una diferenciación emocional a través de las redes sociales se ha tornado un desafío mayúsculo, más aún cuando un diluvio de contenido político digital tiende a abrumar, confundir y desactivar a la audiencia. Esto pone el foco en las campañas en territorio, donde los candidatos con carisma, empatía, dinamismo, inteligencia e incluso resistencia física, tienen ventaja para destacar en ese contacto directo e intenso con el electorado.


Finalmente, el asesinato de Fernando Villavicencio ha dejado una huella indeleble en estas elecciones, intensificando el componente emocional que se manifestará en múltiples formas. Por un lado, el deseo de justicia y reivindicación puede impulsar y fortalecer el voto por Villavicencio, cuyo nombre aún figura en la papeleta como candidato. Por otro lado, la creciente inseguridad y la ola de crímenes vinculados a las mafias delictivas y de narcotráfico que asolan al país, han generado una demanda ciudadana urgente de protección y soluciones efectivas. En este marco, la candidatura que logre encarnar de manera más convincente la respuesta a esta inseguridad tendrá una ventaja significativa en la contienda electoral.


Estos son los giros y las tramas que definen el guion de estas elecciones. Pero surgen preguntas intrigantes: ¿Podrá el correísmo, con Luisa González a la cabeza, alcanzar el 40% de los votos válidos en la primera ronda? De ser así, ¿algún otro candidato está en condiciones de llegar al 30% de los votos válidos para impedir una victoria rápida del correísmo? ¿Podrá alguien fuera del correísmo alcanzar el 40% de votos válidos? ¿Quién está mejor preparado para destacar en una campaña en territorio? ¿Quién representa mejor la solución a la inseguridad que vive el Ecuador? Este es el contexto inicial para analizar, a continuación, cada una de las candidaturas.



BOLÍVAR ARMIJOS: LA NADA ABSOLUTA

Era complicado que en estas elecciones no aparezca una candidatura insignificante, sin posibilidad alguna de competir. Cabe pensar que el motivo apunta, principalmente, a mantener a flote al movimiento AMIGO. El debate solamente confirmó la improvisación y paupérrima preparación de su propuesta, encumbrándolo en las redes sociales como un meme. Poco más se puede decir de Bolívar Armijos.



LUISA GONZÁLEZ: NAVEGANDO LAS AGUAS DEL CORREÍSMO NO PASARÍA DEL 30% DE VOTOS VÁLIDOS

Luisa González, la única candidata femenina, emerge de las filas del correísmo con un 25% de apoyo casi garantizado por el voto duro que acompaña a este movimiento sociopolítico. Aunque hay debate entre analistas sobre este porcentaje, parecería que este 25% es un punto medio aceptable.


La mayoría de las encuestas fiables sitúan la intención de voto para Luisa en un 29%. Esto deja en evidencia una realidad indiscutible: solo Rafael Correa tiene el magnetismo necesario para aglutinar completamente al correísmo, tal como se evidenció en las elecciones presidenciales de 2021 y en las seccionales de 2023 (donde únicamente gracias al sistema de elecciones pluralista lograron un gran éxito). Esta situación es inquietante, ya que demuestra el escaso impacto de su candidatura en los “correístas críticos” y en los “librepensadores”, logrando por ahora solo atraer a un 4 a 5% de estos, insuficiente para cumplir su meta declarada de ganar en primera vuelta. En el contexto actual, alcanzar este objetivo parece altamente improbable, especialmente después del asesinato de Villavicencio, que ha afectado a Luisa en dos frentes significativos. Por un lado, hay candidatos, líderes de opinión y ciudadanos que, de manera velada en algunos casos y directa en otros, señalan a Correa como responsable de la tragedia de Villavicencio. Por otro lado, la campaña de González ha respondido de forma inapropiada al asesinato de Fernando, intentando competir con este suceso como víctimas, lo que solo ha servido para darle más protagonismo a Correa y eclipsar la candidatura de las listas 5. En lugar de centrarse en su propia agenda y propuestas, la campaña de González ha permitido que la figura de Correa domine el discurso, lo que ha debilitado su posición en la contienda electoral.

Otro aspecto particular de la candidatura de Luisa González es su compañero de fórmula, Andrés Arauz, que en gran parte de la campaña ha sido la figura más destacada del dúo, aunque ha brillado por su ausencia en los últimos días. Era de esperarse, ya que Arauz fue el candidato presidencial del correísmo en las elecciones de 2021. Sin embargo, su fama puede ser una espada de doble filo para González, ya que su personalidad particular, su comunicación no verbal, sus declaraciones confusas (como su literal llamado a una mesa de diálogo con los más buscados) y sus anécdotas en campaña (como cuando su celular se cayó mientras saltaba en un camión) podrían dejar la impresión de que es un personaje, digamos, poco despierto.


Al analizar cómo se está comunicando en la campaña, encontramos cosas interesantes: muchos seguidores de Correa se han autodenominado borregos, una forma de decir que son seguidores leales, incluso han adoptado esta etiqueta en las redes sociales, transformándose en figuras de ovejas que parecen humanas. Esta tendencia se ha amplificado con la presencia frecuente de Rafael Correa en los anuncios de la campaña, y aquí es donde Luisa González puede estar cometiendo un error: se ha apoyado demasiado en la popularidad de Correa, pensando que esto atraerá a todos los votantes de Rafael, incluso a los correístas críticos. En lugar de eso, pudo haber sido más efectivo proyectar una imagen más amplia y atractiva para los librepensadores, ya que es bastante difícil para una persona que no es un seguidor fanático identificarse con la imagen de un borrego que sigue ciegamente a un líder. Incluso han intentado darle un toque moderno a la campaña “poniéndose las gafas”, muy probablemente buscando atraer a los votantes jóvenes, pero no está claro que esta estrategia esté funcionando. De hecho, parece que están recurriendo cada vez menos a las imágenes de ovejas y más a una táctica de mostrarse como víctimas y de atacar al candidato que la mayoría de las encuestas dan como segundo. Mientras tanto, Rafael Correa está cobrando cada vez más protagonismo, hasta el punto de que parece ser el verdadero candidato en lugar de Luisa y Andrés.


El hecho de ser la única candidata mujer en estas elecciones tampoco debería verse necesariamente como una ventaja, ya que Ecuador aún lucha contra el machismo, especialmente entre las mismas mujeres, lo que sin duda influirá en su decisión de apoyar a Luisa.


En lo que respecta a propuestas sustanciales, el panorama es desolador en cuanto a qué comunican. Tenemos apenas unos destellos de lo que pretenden implementar, en su mayoría con el protagonismo del eterno Rafael Correa, que vuelve a acaparar la escena a la hora de hablar sobre seguridad, economía o temas sociales. En cuanto al debate, la actuación de González dejó mucho que desear; recurrió repetidamente a una frase que ha sido objeto de críticas en las redes sociales: "nosotros ya lo hicimos". Además, en varios momentos del debate, el subconsciente traicionó a Luisa, y al referirse al gobierno de Correa, decía "ya lo hicimos en mi gobierno", revelando de manera inadvertida quién es el verdadero titular de la candidatura. Esta elección de palabras no solo ha sido objeto de escrutinio, sino que también ha alimentado las especulaciones sobre quién está realmente al mando de la campaña.


Finalmente, es importante recordar que el correísmo es un fenómeno político complejo y de sumo cuidado. ¿Podrían tener en juego otra estrategia, otro objetivo final, o incluso otra candidatura? Aunque no vamos a adentrarnos en teorías conspirativas, vale la pena considerar esta posibilidad.


Proyección final de Luisa González en primera vuelta: entre 22% a 30% de votos válidos.



XAVIER HERVAS: LO QUE PODRÍA HABER SIDO, PERO NO SERÁ

Afirmar que Xavier Hervas es un político acabado sería cometer el error común de aquellos que no comprenden la dinámica de la política. Sin embargo, es innegable que parece estar en un estado de coma electoral. Ese toque novedoso que lo convirtió en la gran sorpresa de las elecciones generales de 2021 parece haber desaparecido, o al menos aún no se ha manifestado. Su candidatura presenta fuertes contradicciones: declaró públicamente que no sería candidato y, a pesar de ello, aceptó serlo bajo una organización política de centroderecha, aun cuando él se ha identificado como socialdemócrata y se dio a conocer a través del partido Izquierda Democrática.


Las encuestas indican que su candidatura probablemente no prosperará, lo que en última instancia hace de su participación una molestia para casi todas las demás candidaturas. Hervas les robará algunos puntos porcentuales a todos, aunque la suma de estos no le permitirá acercarse, ni remotamente, a una segunda vuelta.


Tampoco parece que Xavier esté especialmente entusiasmado con la campaña. Su actividad e impacto en las redes sociales no se acerca, ni por asomo, a la de su campaña anterior. Es evidente que su equipo estratégico de comunicación ha cambiado, y no para mejor. No sería extraño que esto se deba a una decisión consciente de no invertir demasiado en una campaña que claramente no tiene posibilidades de éxito. Tal vez Xavier pensó que su anuncio de presentarse como candidato iba a agitar el tablero electoral y, al darse cuenta de que no sucedió nada significativo, optó por mantener un perfil bajo, ya que no puede dar marcha atrás. En cualquier caso, el trabajo en territorio es algo que puede destacarse como mejoría respecto a su campaña anterior: prácticamente nulo en 2021, bastante adecuado en la actual campaña.


Sus propuestas no están claramente definidas y se pierden en generalidades, al menos en la forma en que las comunica, especialmente en los entornos digitales. Por lo tanto, no cuenta con ninguna propuesta estrella o emblemática que lo destaque. En el debate no trascendió, su participación fue casi inadvertida en las redes sociales, puesto que en ninguna de sus respuestas y referencias a otras candidaturas logró generar impacto.


Proyección final de Xavier Hervas en la primera vuelta: entre 4% a 8% de votos válidos.



DANIEL NOBOA: JUVENTUD, PREPARACIÓN Y FRESCURA EN JUEGO ¿IMPACTO SUFICIENTE?

Daniel Noboa representa, en muchos aspectos, la antítesis de su padre, el casi mítico Alvarito Noboa. Es joven y emana frescura, seriedad cuando es necesario, jovialidad en los momentos adecuados, experiencia en política y un buen conocimiento de la realidad nacional; en resumen, elementos necesarios que debe tener un político a tomar en cuenta.


Sin embargo, Noboa cae en las mismas generalidades en cuanto a propuestas que las demás candidaturas, nada particularmente destacado. Incluso, esas pequeñas propuestas concretas que inicialmente difundía en redes se han ido diluyendo cada vez más a favor de las típicas publicaciones mediáticas y superficiales propias de las redes sociales. Este tipo de contenido, en esta campaña, no servirá de prácticamente nada para diferenciarse, aparte del error que cometió al usar niños en sus publicaciones, que no aporta nada y podría resultar contraproducente. Por otro lado, la estrategia de comunicación de Daniel se centra en evocar la nostalgia por la figura de su padre, pero con un enfoque modernizado. Además, cuenta con el respaldo de su madre y su tía, Anabel Azín e Isabel Noboa, dos figuras influyentes que buscan aportar profesionalismo, seriedad y capacidad a su candidatura. En el debate, Daniel se destacó como uno de los candidatos más preparados, mostrando seguridad, conocimiento de los temas y posturas concretas y cuantificables; sin duda, este desempeño lo fortaleció, aunque no en la medida suficiente para situarlo como un contendiente con opciones reales de victoria.


Su trabajo en territorio se percibe fuerte, organizado y con la logística necesaria para recorrer el país con impacto, pero este impacto debe entenderse proyectado hacia el futuro. Si Daniel asume esta campaña como la plataforma para consolidarse a mediano y largo plazo, podrá sacar mucho provecho de esta, ya que la política es una carrera de resistencia.


Las últimas encuestas sitúan a Noboa en un rango del 5% al 10%, del cual es poco probable que se despegue.



YAKU PÉREZ: UN LUCHADOR INDOMABLE DE LA CAMPAÑA EN TERRITORIO QUE PODRÍA LLEGAR A SEGUNDA VUELTA

Hablando de quienes poseen una formidable habilidad para manejar una campaña en territorio exitosa, Yaku Pérez se lleva la palma. Ya demostró esta destreza en las elecciones presidenciales de 2021, y se está evidenciando una vez más en esta contienda. Las encuestas sugieren que Yaku se estaría disputando el segundo o tercer puesto en la primera vuelta.


Sin embargo, la estrategia de Yaku Pérez parece bastante similar a su campaña anterior, algo que puede ser contraproducente. Entre los asesores políticos existe una regla no escrita: nunca se debe repetir una campaña. En el caso de Yaku, esta regla parece estar siendo ignorada en muchos aspectos. Su compañera, Manuela Picq, sigue figurando en su campaña, algo que ya no parece estar rindiendo los mismos frutos y ha generado críticas por su aparente aparición solo en épocas electorales. Además, mantiene el eslogan "Ni Lassos ni Correas", lo que significa que no presenta grandes novedades en lo creativo, un tema crucial en cualquier campaña.


El hecho de que ya no represente al partido político Pachakutik puede tener tanto aspectos positivos como negativos. Por un lado, la alianza que oficialmente lo avala está conformada por organizaciones políticas de segundo nivel, y seguramente perderá un porcentaje importante de votos indígenas, independientemente del apoyo posterior de Pachakutik a su candidatura, dado que este partido está actualmente dividido y sufre graves conflictos internos. Este respaldo podría incluso ser perjudicial para atraer a aquellos votantes que no se sienten identificados con el movimiento indígena y sus tradicionales actividades de protesta, enfocadas en bloquear carreteras y ocupar calles y espacios públicos en la capital. No obstante, el indigenismo siempre será una fortaleza electoral para el candidato con el que este movimiento se identifique.


Las propuestas de Yaku Pérez se articulan en torno a cuatro pilares fundamentales: medio ambiente, sociedad, economía y seguridad. En cuanto a este último, es notable su esfuerzo por presentarse como una figura decidida en la lucha contra la delincuencia, relegando en ciertos momentos su reconocido activismo ambiental a un segundo plano. Con esta estrategia, Pérez busca contrarrestar la percepción de que es un político excesivamente tranquilo, informal y apacible, como algunos podrían considerarlo. Esta postura adquiere mayor relevancia en un contexto en el que compite por los votos de aquellos que ven la seguridad como una prioridad, y frente a candidatos con perfiles más contundentes, como Jan Topic. Esta necesidad se acentúa aún más tras el asesinato de Villavicencio, en respuesta al cual, el candidato que quizá mejor reaccionó y asumió el liderazgo entre los contendientes, para afrontar la situación desde lo político, fue precisamente Yaku Pérez.


Como ya se mencionó, Yaku es un verdadero animal político en el terreno. Ahí es donde despliega su carisma y su habilidad única para conectar con la gente, por ello su equipo de comunicación política difunde mucho material valioso y llamativo de estos contactos directos en las redes sociales. En cuanto al debate, Yaku salió airoso, se mostró sereno, conocedor de los ejes temáticos y, aunque no planteó cosas concretas, su puesta en escena, su manera de expresarse, su mesura y su seguridad, dejaron una buena imagen y evitaron que en el post debate sea atacado con fuerza, en especial en las redes sociales.


Muchos se sorprendieron cuando Yaku casi llegó a la segunda vuelta en las elecciones generales de 2021. En estas elecciones, de nuevo, un gran sector de la ciudadanía no parece convencido de la capacidad de Yaku para cosechar buenos resultados en la campaña. No deberíamos subestimarlo, la campaña anterior consiguió el 19% de votos válidos; esta vez, incluso con menos, podría ser el contrincante de Luisa González en la segunda vuelta.


Pero la política electoral también juega mucho con los pálpitos y percepciones, y da la sensación de que a Yaku le falta algo de esa chispa y novedad que representó en el 2021. Deberá buscar un buen golpe de efecto para no estancarse e incluso retroceder, pero queda poco tiempo. Proyección final en primera vuelta: entre el 11% y el 17% de los votos válidos.



OTTO SONNENHOLZNER: ESTRATEGIA Y PROPUESTAS ATERRIZADAS APUNTANDO A UNA SEGUNDA VUELTA

Con una campaña rica en recursos, planificación y productos comunicacionales, Otto Sonnenholzner emerge con una claridad estratégica que se nota profesional. Su equipo de comunicación ha tejido una campaña que se siente precisa y personal, demostrando un buen conocimiento de la realidad nacional y las complejidades políticas del momento.


Otto ha otorgado un papel central a la seguridad, un tema que se ha vuelto cada vez más destacado en el discurso de los principales candidatos. Él comprende que quien logre establecerse en la mente del público como el candidato más apto para garantizar la seguridad ciudadana tendrá muchas posibilidades de avanzar a la anhelada segunda vuelta. Antes del asesinato de Villavicencio, las encuestas sugerían que Otto podría ser el compañero de baile de Luisa González en el balotaje. Sin embargo, el impacto devastador de la muerte de un candidato ha dirigido la atención de los ciudadanos hacia la seguridad, un tema en el que Sonnenholzner no ha tenido una vinculación destacada, a pesar de que, como se mencionó anteriormente, ha sido un tema recurrente en su campaña.


Por otra parte, Otto presenta una diversidad de propuestas claramente delineadas que en su mayoría son concretas y cuantificables (por ejemplo, su planteamiento económico de un crédito para refinanciar deudas), pero surge la pregunta de si son realistas dada la corta duración del mandato: apenas 18 meses. Sin embargo, este tipo de propuestas pueden ayudar a que Otto sea percibido como un candidato serio, conocedor y preparado. Durante el debate fue demasiado tibio, atacó con notoria cautela a sus rivales directos, no aprovechó el espacio para mostrarse como el candidato de las propuestas concretas, permitiendo que sean otros los protagonistas.


Su campaña ha evitado la confrontación, enfocándose en sus fortalezas: experiencia, seriedad y cercanía con la gente. Otto retomó los recorridos en territorio, un elemento clave durante su tiempo como vicepresidente, especialmente en época de pandemia. Ha sacado provecho de la experiencia adquirida para desarrollar un contacto directo que se aprecia efectivo.


Es notable cómo el equipo de Otto tiene bien identificadas a las otras candidaturas. Sus acciones, mensajes y productos comunicacionales demuestran que para Otto siempre ha estado claro que Luisa González nunca fue su rival en la primera vuelta, y ha buscado destacar, desde un enfoque propositivo, en comparación con Yaku, Villavicencio y Topic. Este enfoque inicialmente dejaba a sus oponentes con pocas opciones para atacarlo, y los intentos de asociarlo con el gobierno de Lenin Moreno han tenido poco impacto. Sin embargo, la muerte de Villavicencio cambió todo. La gente ha experimentado un verdadero trauma electoral que ha centrado todos los pensamientos en la seguridad, y ese perfilamiento inicial de la campaña de Otto se ha visto alterado, generando dos frentes que han sido manejados de manera diferente. En uno, de forma tibia y sin fuerza, ha intentado competir con la imagen de Topic en cuanto a seguridad, sin la contundencia necesaria, cometiendo, por ejemplo, un claro error político al secundar la convocatoria de Yaku ante la muerte de Fernando, en lugar de liderar una propia. El otro frente, los ataques de Correa y sus candidatos, lo ha manejado mejor, no ha rehuido a defenderse, y lo ha hecho con vehemencia, frontalidad e incluso humor, dirigiéndose siempre a Rafael Correa y prácticamente ignorando, acertadamente, a Andrés y Luisa.


Si las tendencias se mantenían y no se producían revolcones notables en la carrera, se esperaba que Otto capture entre un 14% a 20% de los votos válidos en la primera vuelta, pero tristemente sucedió lo que todos sabemos, y esos porcentajes podrían bajar.



JAN TOPIC: EL OUTSIDER QUE PROMETE SEGURIDAD, PERO ¿QUÉ MÁS? O QUIZÁ ¿PARA QUÉ MÁS?

Jan Topic es la novedad de esta campaña, su anuncio de candidatura se convirtió en uno de los temas más discutidos en las redes sociales, gracias a su declaración de ser un candidato independiente, que no representa a ningún partido, aunque abrió las puertas a cualquier organización política que quisiera apoyarlo; sin embargo, esto perdió algo de credibilidad el mismo día del anuncio, cuando el Partido Social Cristiano publicó precipitadamente que respaldaba su candidatura. Como resultado, muchas personas ahora ven a Topic como el candidato socialcristiano.


Desde el principio, Topic se ha centrado en el tema de la seguridad y ha insistido en que es el único candidato con el perfil, las habilidades y el conocimiento necesarios; muchos lo empezaron a llamar el “Bukele ecuatoriano”. Este enfoque era un arma de doble filo, pues si bien podía posicionarlo en un país donde los problemas de seguridad son cada vez más críticos, corría el riesgo de hacerlo parecer un candidato monotemático que no tiene nada más que ofrecer aparte de mejorar la seguridad; hoy ese riesgo se ha convertido en una virtud. Cada acontecimiento relacionado con la inseguridad lo ha fortalecido, ya que el asesinato de Agustín Intriago, alcalde Manta, y principalmente el asesinato de Villavicencio, han puesto los ojos de los votantes en Topic, nadie ha manejado el tema de la seguridad con la autoridad con la que él lo ha hecho, con propuestas comunicacionales impactantes. Y aunque Topic no ha expuesto mucho sobre sus otras propuestas, y sus declaraciones sobre su plan de gobierno no están claramente aterrizadas, a estas alturas eso incluso le puede favorecer para centrar su figura en la seguridad.


Un punto interesante de la campaña de Jan es su insistencia en que toma todas sus decisiones junto con su esposa, y mencionarla ha sido un tema recurrente - posiblemente un intento de suavizar su imagen de "Rambo" - pero lo ha hecho sin darle un verdadero protagonismo y posición de igualdad, lo cual es un error.


La estrategia de comunicación de Topic es coherente y la de mejor rendimiento en las redes sociales (especialmente TikTok). Su campaña en el terreno también es notable y diferente, ya que ha visitado no solo las áreas urbanas, sino también las menos comunes y potencialmente riesgosas, mostrando con hechos que no teme enfrentar situaciones y personas peligrosas. Sin embargo, está claro que un gobierno no es solo quien lo encabeza, y no existe mayor información de quiénes lo acompañarían, más allá de su compañera de fórmula, una periodista joven con pasado correísta. En el debate Topic supo consolidar su perfil de candidato monotemático en cuanto a la seguridad, consciente de que a esas alturas eso ya era una virtud.


Topic se ha esforzado por presentarse como una figura cercana a la gente, incluso en su imagen personal, pero a veces esta estrategia lo ha llevado a tomar decisiones arriesgadas, como cuando fumó CBD en un programa de un medio digital, lo cual dividió opiniones.


Las encuestas hasta hace poco no le daban muchas posibilidades, algo sorprendente por lo bien que ha sido recibido en las redes sociales y porque su campaña en terreno ha sido quizá la más llamativa. Además, a diferencia de otros candidatos, no era atacado con fuerza por el correísmo, lo que dejaba la puerta abierta a todas las especulaciones. Todo cambió, hoy varias encuestas lo encumbran y el correísmo lo ataca cada vez más frontalmente.


La proyección final de Jan Topic en la primera vuelta podría estar entre el 12 % y el 20 % de los votos válidos.



FERNANDO VILLAVICENCIO: SINDICALISTA, ACTIVISTA, ASAMBLEISTA…MÁRTIR

Villavicencio era un personaje particular: en sus épocas como sindicalista y activista renegaba abiertamente de los partidos políticos y la política como tal; sin embargo, hasta hace poco era el único candidato que fue parte de la Asamblea Nacional que desapareció con el decreto de “muerte cruzada” del presidente Lasso. De hecho, su campaña se fundamentaba en gran medida en su “eterna” lucha contra la corrupción, llena de denuncias y declaraciones variopintas, en donde existe un enemigo máximo, clarísimamente identificado: Rafael Correa Delgado. Esta era su principal carta de presentación, tanto para bien como para mal: quienes lo apoyan (porque sigue presente, ya que estará en la papeleta) veían en él al que acabaría definitivamente con el correísmo si llegaba a la presidencia, pero muchos también lo veían como un candidato que hablaba demasiado pero no concretaba, llamándolo incluso “denunciólogo”. Con su asesinato todo cambió, las emociones afloraron, sus simpatizantes lo ven como un héroe y mártir, y sus detractores como una víctima de un estado fallido en temas de seguridad; el negativismo y rechazo a su figura se han visto notoriamente neutralizados, lo cual hubiese podido ser brillantemente aprovechado al momento de escoger a su reemplazo, pero Christian Zurita no tiene ni la imagen, ni la elocuencia, ni la ascendencia en la ciudadanía que ciertamente poseía Fernando. Surgen muchas interrogantes de por qué se escogió a Zurita, ciertamente una apuesta demasiado pobre.


Aunque "Don Villa" otorgaba un papel central al tema de la inseguridad en su campaña, en vida no logró el impacto necesario para convertirse en un referente ciudadano en este aspecto, pero su muerte sacudió el panorama político, convirtiéndolo en la imagen emblemática de este flagelo que afecta a Ecuador. Esta situación ha sido abordada de diversas formas, algunas más acertadas que otras, por parte de las candidaturas, incluyendo la suya propia.


Su campaña en territorio era muy interesante, recorriendo ampliamente y de manera dinámica el país, en muchos lugares apoyado por candidatos y candidatas para asambleístas de muy buen perfil. Por el contrario, su campaña digital era cuestionable, pues es en donde más se percibía superficialidad en el mensaje, dando varias veces como resultado publicaciones cómicas, vacías y hasta ridículas que, aun cuando generaban likes y viralidad, mayormente convertían a Villavicencio en un influencer pero no en una opción seria de voto. Lo que es peor, no tenía control de publicaciones malintencionadas o torpes que tomaban su nombre en redes sociales, como el video con Michelena apoyándolo que fue luego desmentido por el cómico callejero, o la penosa foto adulterada en donde se lo ve junto a Nayib Bukele.

Las encuestas para este candidato, ahora representado por Zurita, han sido una verdadera montaña rusa. En algunas, no tiene ninguna opción, mientras que otras muestran un escenario más realista entre el tercer y cuarto lugar. Incluso circula una encuesta que lo sitúa en segundo lugar, apelando al factor emocional. Aunque pueda sonar grotesco, su muerte pudo haber beneficiado notablemente su candidatura, eliminando, por ejemplo, el hecho de haber formado parte de lo que muchos consideran la peor Asamblea Nacional de la historia, con un nivel de apoyo ciudadano prácticamente inexistente. Todo dependía de quién sería su reemplazo... y resultó ser Zurita. Es poco probable que superen el 10% de los votos.


Pero cuidado, si existe alguna candidatura que puede agarrarse al milagro del voto sentimental y de protesta, esa es la de “Don Villa” que, en la papeleta, sigue vivo.



ENTONCES ¿QUÉ MISMO?

Salvo que la Revolución Ciudadana haga honor a su nombre, y en estos días que quedan hasta el 20 de agosto genere una verdadera revolución electoral, HABRÁ SEGUNDA VUELTA, contemplando las siguientes opciones de escenarios:


  • El escenario más probable es una segunda vuelta entre Luisa González y Jan Topic. El carisma de Topic, su campaña territorial, el asesinato de Villavicencio y su claro enfoque en ganar a través del tema de la seguridad, están convenciendo a la gente. En segunda vuelta, Topic tendría la gran mayoría de los votos de Villavicencio, Sonnneholzner, Noboa, Hervas, y los de Yaku podrían dividirse, pero más hacia el lado de Topic. Barrería.

  • Otro escenario posible es una segunda vuelta protagonizada por Luisa González y Yaku Pérez, este último tendría mayoritario apoyo de los votantes de Villavicencio, Otto Sonnneholzner y Daniel Noboa. Se dividirían equilibradamente los votos de Jan Topic y algo menos los de Hervas. Yaku ganaría de forma cómoda la presidencia.

  • Un tercer escenario, que hasta antes del asesinato de Villavicencio era el más probable, es una segunda vuelta entre Luisa González y Otto Sonnenholzner, en donde la mayoría de los votantes de Villavicencio, Noboa y Hervas apoyarían a Otto, mientras que los votantes de Yaku y Jan Topic podrían dividirse equilibradamente. Así, el presidente sería Otto Sonnenholzner en una pelea cerrada, voto a voto, con Luisa.

  • Y finalmente el escenario sorpresa: Luisa González y Fernando Villavicencio (representado por Christhian Zurita). Si realmente Zurita logra consolidar el factor emocional en los ciudadanos y llega a segunda vuelta, Luisa simplemente debería hacerse a un lado y renunciar, incluso para evitar una humillación histórica en el balotaje.

 
 
 

2 comentarios


Daniel Escobar
Daniel Escobar
17 ago 2023

En ninguno gana Luisa. Incluso podría perfilarse un balotaje Otto - Topic. Qué pasaría en ese escenario?

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Francisco Crespo
Francisco Crespo
17 ago 2023
Contestando a

Está sonando bastante esa otra posibilidad, una segunda vuelta sin Luisa. Si se diera entre Otto y Topic, este último no tendría mayores inconvenientes en ganarla, pues el correismo odia a Lenin Moreno y Otto fue uno de sus vicepresidentes.

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